Prólogo
Soy un andariego de estas calles. Calles tan cotidianas y comunes que no nos parecen gran cosa pero, de modo implícito, nos dicen mucho más de lo que imaginamos. En ellas abundan, por citar algunos, los Demonios, los Fantasmas y las Gentes Malas.
Yo soy un tipo de barrio, humilde y sensible, pero con un gran problema: el amor de mi vida me hizo perder la memoria. No recuerdo cuándo ni dónde nací. No sé mi nombre. No conozco a mi familia. Sólo conozco el vago andar sobre estas inertes piedras grises que mucho dicen. Soy, como un día bien supo definirme una bella señorita, un alma sin tiempo.
Mis relatos están basados en narrar, de manera torpe pero entendible, aquellas cosas que voy recolectando para poder -de alguna manera- volver a mi antiguo ser, aquella alma desconocida e ingenua que cayó en las garras de otra, más astuta y cruel, por cierto. La cotidianeidad de estas calles y los personajes que abundan en ellas, creo yo, harán que mi memoria vuelva y todo pueda ser como en aquellos tiempos de cúpulas de oro y racimos de uva.
Le recomiendo a usted, querido lector, que no haga caso si en estos relatos encuentra retazos de almas abandonadas y brillos de ojos tristes. Seguramente sean vestigios de aquellos cuerpos que supe vestir alguna vez.
Le recomiendo a usted, querido lector, que no haga caso si en estos relatos encuentra retazos de almas abandonadas y brillos de ojos tristes. Seguramente sean vestigios de aquellos cuerpos que supe vestir alguna vez.
No nos asustemos nunca de nuestros sueños.
A.L.V 10/03/15
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