viernes, 24 de abril de 2015

Par de ojos

Pares de ojos


El músico escribió:

Un par de ojos. Mejor dicho, éramos dos pares de ojos. Vos con el tuyo y yo con el mío. Un calor como de centenares de grados centígrados nos quemaban al cruzarse, como un fuego invisible que cortaba al frío aire a través de un puente imaginario y rompía cualquier situación cotidiana de estas calles.
Un par de ojos increíbles, grandes, arábigos, delineados con alguna de las plumas perdidas de Ícaro, pintados con el color de aquella esperanza que tenía Penélope de ver regresar a su marido. Ojos que conocieron bien las fórmulas para marearme, para hacerme caer y para, inútilmente, volverme a esperanzar. Recuerdo todavía las noches grises sin dormir, maravillado por la arquitectura tan bella de aquellos ojos, permaneciendo impactado infelizmente por aquella mirada.
Una mirada delatora, llena de belleza, sinceridad y aprecio. Pero también llena de juegos perversos y maldad infrahumana.
Y yo, navegante torpe de mares inmensos, caí en esas tempestades oculares de las que era muy difícil salir. Mi pobre par de ojos no podía saber cómo llevar adelante tan semejante travesía. Mis ojos eran –y son– un tanto inútiles a la hora de encontrar la calma y solucionar los problemas del modo más sutil.
Rústicos y toscos son los míos.
Aquellos eran un par de ojos que guardaban secretos imposibles de descifrar para un tonto como yo. Secretos que no se encuentran ni en templos esotéricos, ni en libros ocultos, ni al final de la mala suerte, ni en el acorde perdido.

Como se habrán dado cuenta, todo este palabrerío está escrito en tiempo pasado, lo que nos quiere decir que esto ya no ocurre más. Y es así.
Estos ojos bellos, de mirada vertical y explícita, ya no han vuelto a hacerme caer en sus viejas trampas. No sé por qué, pero en estos tiempos ya no logran atrapar mi mirada y encarcelar mi alma en ilusiones de cristal. Desconozco si esto es culpa de mi alma indiferente, de los Demonios, o de aquellos mismos ojos traicioneros.
La verdad es que no sé si esto será bueno o malo, pero confirmo tristemente que se ha ido una parte muy importante de mí, aquella que funcionaba como fuente trascendental para escribir mis absurdas canciones sin sentido.

A.L.V. 24/04/15

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